Nació el bebé más raro del mundo en Bangladesh. Muchos insensibles lo llaman “el hijo del diablo”

En Bangladesh, una de las regiones más densamente pobladas del mundo —y de las más pobres, también—, nació un niño cuya rara enfermedad ha captado la atención de todos en el mundo.

El pequeño parece un hombrecito nonagenario.

Tiene arrugas por todo su cuerpo, sobre todo en el rostro.

Su cuerpo está contraído y los ojos hundidos. Luce como un verdadero anciano, pero solo es un recién nacido.

En realidad, el niño no es hijo del Diablo, como algunos lugareños han querido hacer notar. Es cierto que cuando nació, hasta los médicos no sabían de qué se trataba todo.

El pequeño padece una rara enfermedad llamada progenia. Algunos signos claves hicieron a los especialistas llegar a esa conclusión: signos prominentes de envejecimiento prematuro, arrugas abundantes, áspera textura de la piel, etc.

Sin embargo, los padres parecen jubilosos ante el nacimiento de un hijo al que catalogan de “milagro”.

“No hay que estar descontentos. Solo hay que dar gracias a Dios por mi hijo. Lo vamos a aceptar tal cual es”, dijo su padre a la prensa, extasiado de felicidad.

Nació en Magura, un distrito de Bangladesh. Una comunidad que se ha vuelto el centro de atención de los que siguen el caso de esa rara enfermedad. La familia del recién nacido han recibido la visita de cientos de personas, vecinos, gente de las aldeas aledañas, todos interesados en ver al niño-anciano de Magura, toda una celebridad.

¿Qué es la progeria?
La progeria es una rara enfermedad de origen genético, también conocida como Síndrome de Hutchinson-Gilford (HGPS, por sus siglas en inglés). Estadísticamente es muy poco frecuente: solo afecta a uno de cada cuatro millones de nacimientos en todo el planeta.

Lamentablemente, el pronóstico para los nacidos bajo esa rara enfermedad no son positivos. Rara vez suelen vivir más allá de los 13 años.

Con esta enfermedad pueden nacer tanto niños como niñas. La progeria es el resultado de un único error en un gen específico que produce una proteína de manera anormal. Las células del cuerpo, al usar esa proteína (progerin) se descomponen más rápidamente. Es como un proceso de envejecimiento en cámara rápida. Es válido aclarar que la enfermedad no se hereda, ni se transmite.

Los niños afectados por la progeria suelen ser macrocéfalos, tienen los ojos grandes, la mandíbula inferior más pequeña de lo usual, los oídos pegajosos, la nariz demasiado fina y la voz muy aguda.

Entre otros rasgos de la enfermedad está la pérdida de grasa corporal, músculos y pelo. Los niños afectados, con el tiempo, empiezan a contraer enfermedades propias de los ancianos.

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